El primer criterio es tecnológico: no se deben ejecutar scripts de Java ni ningún tipo de widget o programilla que pueda activar la famosa advertencia de "quiere ejecutar" etc. etc. Lo máximo que me permito es la ejecución de un CGI para automatizar formularios, pero eso no lo ejecuta tu máquina, sino el servidor web.
La tecnología debe basarse exclusivamente en html y css, nada más. No quiero decir de ese agua no beberé pero, de momento, trato de mantenerme fiel al principio de la simplicidad.
La apariencia debe ser simple, no deben haber sombreados, ribetes, orlas o fondos complejos. La sencillez debe presidir el aspecto y no hay que tenerle miedo a parecer simple: ese es el objetivo.
La tipografia, verdana, siempre la misma, no hay cambios de tipos de letra en todo el sitio.
Los tamaños de letra, grandes, más de lo que se lleva habitualmente en las webs. Por dos razones: las pantallas cada día son mayores y las personas que superan los 45 suelen tener problemas de vista cansada, así que no les va a hacer falta las gafas para navegar por esta web.
Los fondos, siempre claros, responden a la cotidianeidad del papel, que es la referencia de legibilidad.
He tomado como colores referenciales los verdes y su complementario, el amarillo, siempre en tonos pastel. Normalmente separados por lineas tenues de 1 pixel de grueso en gris para delimitar las diversas zonas de contenidos.
Sigo pensando como hacer esto mejor y mas legible, sin olvidar los contenidos, que tienen que ser útiles, no propogandísticos. Si no hay contenidos una web es un simple anuncio. Hay demasiada gente que hace anuncios.
